Nosotras

Dejamos de perseguir la libertad cuando descubrimos que podíamos vivir desde ella.

Somos Gloria y Rosa. Dos almas gemelas unidas en la vida y en el propósito.

Y si hay algo que hemos aprendido en todos estos años es que para tener, primero tienes que ser.

No hay atajos.

Hoy vivimos una vida que hace unos años nos parecía un sueño.

Pero llegar hasta aquí no tuvo tanto que ver con aprender una nueva estrategia de marketing como con desaprender una forma de vivir basada en la lucha, el esfuerzo y el sacrificio.

Y, créenos, nos costó unas cuantas hostias de realidad entenderlo.

Esta es nuestra historia.

Gloria y Rosa al atardecer

Todo empezó con un sueño: ser libres.

Libres para elegir cuándo trabajar, dónde vivir, con quién compartir nuestro tiempo y a qué dedicar nuestra energía.

No queríamos seguir viviendo pendientes de un despertador, de horarios impuestos o esperando al fin de semana para disfrutar de nuestra propia vida.

Gloria trabajaba por cuenta propia como quiromasajista.

Rosa llevaba 17 años trabajando como administrativa en una empresa, hasta que un día decidió despedir a sus jefes.

Las dos buscábamos lo mismo: libertad para vivir la vida a nuestra manera.

Y pensamos que emprender sería el camino.

Lo que no imaginábamos era que estábamos a punto de cambiar una rueda de la rata por otra.

Gloria y Rosa en la playa
Gloria & Rosa

Cambiamos de trabajo, pero no de forma de vivir.

Nos sumergimos de lleno en el emprendimiento digital.

Formaciones, mentorías, estrategias, lanzamientos, creación de contenido, mensajes de venta, embudos…

Hicimos todo lo que supuestamente había que hacer para tener éxito.

Invertimos más de 50.000 € en formaciones y mentores.

Y todavía más tiempo y energía en aplicar lo aprendido.

Pero había algo que no encajaba.

Trabajábamos muchísimo, vivíamos pendientes de los resultados y, aun así, nos costaba llegar a facturar 1.000 € al mes.

Siempre parecía faltar algo.

Una estrategia mejor.

Un mensaje más claro.

Una formación más.

Un lanzamiento que por fin funcionara.

Y mientras perseguíamos esa libertad que tanto deseábamos, cada vez nos sentíamos más agotadas.

Habíamos dejado de tener un jefe fuera para convertirnos en nuestras propias jefas más exigentes.

¡Menudo negocio habíamos hecho!

Queríamos libertad y habíamos terminado trabajando más que nunca, con menos tranquilidad y cuestionándonos constantemente si estábamos haciendo lo suficiente.

Y lo peor es que ni siquiera nos dábamos cuenta de que seguíamos atrapadas en la misma rueda.

Solo que ahora tenía un nombre mucho más moderno: emprendimiento digital.

Hasta que descubrimos que estábamos mirando en la dirección equivocada.

En nuestro camino aparecieron las enseñanzas del Dr. David Hawkins y Un curso de milagros.

Y con ellas, una manera completamente diferente de comprender la vida, el éxito y el emprendimiento.

Por primera vez empezamos a cuestionarnos algo que nunca nos habíamos planteado de verdad:

¿Y si el problema no estuviera en lo que estábamos haciendo, sino en la emoción desde la que accionábamos?

Nos dimos cuenta de que muchas de nuestras acciones no nacían del propósito, del amor o del deseo genuino de servir.

Nacían del miedo.

Del miedo a no llegar a fin de mes.

De la necesidad de reconocimiento.

De querer demostrar que éramos suficientes.

De sentir que teníamos que esforzarnos más para merecer más.

Y aquello lo cambió todo.

Porque, aunque llevábamos años dedicándonos al desarrollo personal y creíamos que ya habíamos trabajado mucho en nosotras, descubrimos que todavía nos quedaba un camino inmenso por recorrer.

Nos sabíamos muy bien la teoría. Pero había una diferencia enorme entre saber algo y vivirlo de verdad.

Dos mujeres. Dos historias. Un mismo aprendizaje.

Gloria había crecido con una profunda sensación de escasez.

Aunque nunca le había faltado nada, siempre había sentido que no había suficiente.

Y esa percepción se reflejaba en su negocio: le costaba cobrar lo que realmente valían sus servicios y reconocer el valor de lo que ofrecía.

Rosa, en cambio, vivía atrapada en la insuficiencia.

Sentía que para ganar más tenía que trabajar más.

Que debía hacerlo todo perfecto.

Que siempre podía esforzarse un poquito más.

Dos heridas diferentes que nos llevaban al mismo lugar: vivir desde la exigencia en lugar de la confianza.

Y empezamos a mirar hacia dentro.

No para convertirnos en una versión perfecta de nosotras mismas.

Sino para dejar de luchar contra quienes éramos.

Gloria y Rosa en sus inicios
Nuestros inicios

Cuando cambiamos el «desde dónde», empezó a cambiarlo todo.

Dejamos de poner toda nuestra atención en los resultados externos y empezamos a observar lo que sucedía dentro.

Cómo nos sentíamos.

Qué pensamientos nos acompañaban.

Qué historias nos estábamos contando.

Qué intención había detrás de cada acción.

Y empezamos a elegir diferente.

No dejamos de emprender.

No dejamos de accionar.

Dejamos de actuar desde el miedo y empezamos a hacerlo desde la confianza, el amor y el servicio.

Las mismas acciones que antes nos pesaban comenzaron a sentirse más naturales.

Dejamos de vivir cada resultado como una prueba de nuestro valor.

Empezamos a disfrutar del camino.

Y también llegaron resultados económicos que antes nos parecían muy lejanos.

Pasamos de luchar por facturar 1.000 € al mes a superar los 100.000 € en un año.

Fuimos creando diferentes fuentes de ingresos y dejamos de depender de una sola para sostener nuestra vida.

Pero lo verdaderamente extraordinario no fue el dinero.

Fue dejar de sentir que teníamos que perseguir constantemente algo para poder estar en paz.

Porque descubrimos que la abundancia no empieza cuando alcanzas una cifra.

Empieza cuando dejas de vivir desde la sensación de que te falta algo.

Gloria y Rosa en el escenario

No es lo que haces. Es desde dónde lo haces.

De esta comprensión nació nuestra propia metodología.

El Método ORE

OObservar
RReconocer
EElegir

Tres pasos aparentemente sencillos que transformaron nuestra manera de relacionarnos con nosotras mismas, con el dinero y con nuestro negocio.

Aprendimos a observar lo que sucede dentro de nosotras, a reconocer las historias y las intenciones que hay detrás de nuestras acciones y, sobre todo, a descubrir que siempre podemos elegir desde qué lugar queremos actuar.

Porque entre lo que sientes y lo que haces existe un espacio.

Y en ese espacio está tu poder de elegir diferente.

Hoy ORE no es una técnica que practicamos de vez en cuando.

Es una forma de vivir.

Y seguimos aprendiendo cada día.

Porque esto no va de convertirte en una persona que nunca siente miedo.

Va de dejar de permitir que el miedo decida por ti.

+300

Más de 300 mujeres han formado parte de este camino.

A lo largo de estos años hemos acompañado, de diferentes maneras, a más de 300 mujeres.

Mujeres que, como nosotras, deseaban emprender, vivir de su propósito y construir una vida más libre.

Pero que estaban cansadas de sentir que todo dependía de esforzarse más, hacerlo mejor o demostrar constantemente su valor.

Nuestro propósito no es enseñar a las mujeres a perseguir el éxito a cualquier precio.

Es acompañarlas a soltar la lucha, transformar su relación con el dinero y descubrir que pueden vivir y emprender desde un lugar mucho más consciente.

Porque, seamos claras:

¿De qué te sirve tener un negocio de éxito si para sostenerlo tienes que sacrificar tu paz, tu salud y tu vida?

Nosotras ya estuvimos ahí.

Y no queremos volver.

Ni queremos que tú tengas que pasar por lo mismo para darte cuenta.

Gloria y Rosa en una presentación

¿Y quiénes somos cuando cerramos el ordenador?

Gloria

Gloria la que te dice lo que necesitas escuchar

Directa, espontánea, sin demasiados filtros.

Gloria tiene esa capacidad de darte una bofetada de realidad que, aunque a veces incomode, viene cargada de amor.

Es muy sociable, cercana, expresiva y amante de las relaciones humanas.

Si hay un encuentro presencial, probablemente sea la primera en apuntarse.

No esperes que te dé la razón por quedar bien.

Pero sí que te diga lo que piensa con el corazón por delante.

Rosa

Rosa la que te recuerda que puedes confiar

Más reflexiva, serena y amante del orden.

Rosa aporta esa certeza, esa calma y esa seguridad que te ayudan a recordar que no necesitas tenerlo todo controlado.

Aunque, como buena eneatipo 1, sigue aprendiendo a reconciliarse con su tendencia a querer hacerlo todo perfecto.

Porque una cosa es saber que no necesitas controlar la vida…

Y otra muy distinta es que tu mente perfeccionista se entere.

Gloria sacude. Rosa sostiene.

Una te da la colleja amorosa.

La otra te recuerda que puedes soltar el control y confiar.

Y juntas compartimos una misma visión de la vida.

Somos un equipo, dos almas que se han encontrado para caminar juntas, crecer juntas y compartir un propósito que va mucho más allá de un negocio.

Gloria y Rosa el día de su boda
Salida de la boda de Gloria y Rosa

Nos casamos en 2025

Un día escribimos cómo sería nuestra vida soñada. Hoy la estamos viviendo.

En el 2020, durante un máster de desarrollo personal, nos propusieron un ejercicio.

Teníamos que escribir cómo sería nuestro día perfecto si no existiera ninguna limitación.

Y escribimos algo que, en aquel momento, nos parecía un sueño.

Vivir junto al mar.

Despertarnos sin alarma.

Pasear por la playa al amanecer con nuestra perrita Mía.

Disfrutar del sol.

Jugar un partido de pádel.

Leer.

Comer tranquilamente, sin mirar el reloj.

Y dedicar parte de la tarde a nuestro negocio, haciendo lo que nos apasionaba.

No soñábamos con una agenda llena de reuniones.

Ni con trabajar doce horas al día para demostrar lo exitosas que éramos.

Soñábamos con tener tiempo para vivir.

Hoy, la realidad supera la ficción.

Nuestros días son incluso más bonitos de lo que entonces podíamos imaginar.

Vivimos frente al mar, compartimos nuestra vida con Mía, nuestra perrita, y nuestras dos gatas, Zarpas y Zoe.

Y cada vez que recordamos aquel ejercicio, sonreímos.

Porque la realidad ha superado lo que un día nos atrevimos a soñar.

Y no, no significa que todos nuestros días sean perfectos.

Significa que hemos dejado de necesitar que lo sean para poder disfrutarlos.

Mía, nuestra perrita
Mía
Zoe, nuestra gata negra
Zoe
Zarpas, nuestra gata
Zarpas

Lo que de verdad nos mueve.

No queremos enseñarte a tener millones en el banco para que algún día puedas sentirte abundante.

Queremos compartir contigo algo mucho más profundo.

Que no necesitas esperar a que tu vida cambie por fuera para empezar a vivir de otra manera por dentro.

Que puedes dejar de luchar contra ti misma.

Que puedes emprender sin convertir tu negocio en una fuente constante de presión.

Que puedes poner tus dones al servicio de los demás sin olvidarte de ti.

Que la abundancia también es despertarte en paz.

Tener tiempo.

Disfrutar de lo sencillo.

Sentirte suficiente.

Vivir en coherencia con lo que eres.

Y confiar en la vida incluso cuando las cosas no suceden como esperabas.

Porque hay algo que nos habría encantado que alguien nos dijera cuando empezamos:

No viniste a esta vida a pasártela demostrando que eres suficiente.

Ni a perseguir una meta detrás de otra esperando que la siguiente, por fin, te haga sentir plena.

Viniste a vivir.

A experimentar.

A compartir tus dones.

A disfrutar del camino.

Y sí, también puedes crear un negocio próspero, ganar dinero y construir la vida que deseas.

Pero sin perderte a ti misma por el camino.

Gloria y Rosa en una terraza

Si algo de nuestra historia ha resonado contigo, nos encantará seguir compartiendo el camino.

Todo lo que aprendimos te lo contamos de lunes a viernes.

Cada día, a las 15:15, una Colleja Consciente en tu bandeja de entrada. Para que te des cuenta de desde dónde estás creando… y elijas otra vez.

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